jueves, 10 de diciembre de 2015

NOSFERATU, EL VAMPIRO

F.W. MURNAU: NOSFERATU, EL VAMPIRO - 1922

Título: Nosferatu, el vampiro
Título original: Nosferatu, eine Symphonie des Grauens
Dirección: F.W. Murnau
País: Alemania
Año: 1922
Duración: 81 min.
Género: Thriller, Terror, Fantástico, Expresionismo alemán
Reparto: Max Schreck, Gustav von Wangenheim, Greta Schröder, Alexander Granach, Georg H. Schnell, Ruth Landshoff, John Gottowt, Gustav Botz, Max Nemetz, Wolfgang Heinz, Albert Venohr, Eric van Viele
Productora: Jofa-Atelier Berlin-Johannisthal, Prana-Film GmbH
http://www.estamosrodando.com/imagenes/comn/pxtrans.gifAutor de la novela: Dracula (no acreditado): Bram Stoker
Dirección: F.W. Murnau
Dirección artística: Albin Grau
Fotografía: Fritz Arno Wagner, Günther Krampf
Guion: Henrik Galeen
Música: Bernd Wilden, Carlos U. Garza, Hans Erdmann, Hans Posegga, James Bernard, Peter Schirmann, Richard Marriott, Timothy Howard
Producción: Albin Grau, Enrico Dieckmann

Friedrich Wilhem Murnau nació en Bielefeld, Alemania, en 1888. Tras el final de la I Guerra Mundial, Murnau comenzó a dirigir películas de propaganda primero, y largometrajes después. Su trayectoria se divide entre la etapa alemana y la de Hollywood. Durante la primera etapa, sus filmes se clasificaban dentro del expresionismo alemán, siendo uno de sus mayores representantes. De esta época destacan las películas  Nosferatu, El último y Tartufo. A partir de 1926 se traslada a Estados Unidos, y en Hollywood graba una película que también pasa a la historia como un gran clásico: Amanecer. Como muchos otros directores de cine mudo, no tuvo gran éxito con la llegada del cine sonoro. En 1931, con 43 años, muere en un accidente de coche.
Esta película es la primera adaptación de la célebre novela Drácula de Bram Stoker, que data de 1897. El estudio no contaba con los derechos de la novela, así que Murnau decidió filmar su propia versión de la historia (que guarda un gran parecido con la original). Sin embargo, fue denunciado por la viuda de Stoker, que ganó el juicio y se mandó eliminar las copias de la película. Afortunadamente, se salvaron algunas copias, con lo que este metraje llegó a nuestros días (si bien se perdió parte del metraje en las distintas versiones conservadas).
Nosferatu es una de las primeras películas dentro del género de terror. Aunque a día de hoy no nos pueda impresionar tanto (acostumbrados a películas sangrientas o con efectos especiales que en aquella época no tenían a su disposición), este film tuvo tanto impacto en su época que fue censurado en muchos países hasta la década de los setenta.
Además de clasificarse como película de terror, Nosferatu es uno de los máximos exponentes del expresionismo alemán (después de El gabinete del doctor Caligari, de Robert Wiene). Sin embargo, se diferencia de otros filmes de esta corriente en que gran parte del metraje está rodado en el exterior, en lugar de en espacios cerrados como se acostumbraba. Murnau aparece como uno de los máximos representantes del expresionismo con sus juegos de luces y sombras, que consigue transmitir una visión subjetiva que transmite angustia y miedo.
Nosferatu cuenta la historia de Hutter (Gustav von Wangenheim), un hombre que viaja a Transilvania para visitar al Conde Orlok (Max Schreck) por cuestiones de trabajo. Una vez allí, se da cuenta del pánico que causa la sola mención del conde, y es que resulta ser un vampiro. Tras firmar el contrato de venta de la propiedad, Hutter decide volver en cuanto antes junto a su esposa Helen (Greta Schröder), para mantenerla alejada del vampiro Nosferatu, que trae a su paso plagas y enfermedades.
La película se estructura en cinco actos, que coinciden con las cinco secuencias. Durante el filme se emplean tres filtros de color distintos, que corresponden con los momentos del día: rojo para el amanecer, sepia mientras es de día y azul por la noche. Además, el uso de cada filtro transmite una sensación distinta: mientras que el azul de las noches transmite angustia e incluso pánico (sobre todo en determinadas escenas), el rojo da la sensación de que ya no hay nada que temer (cuando Hutter despierta en la posada, o cuando Nosferatu se deshace a la luz del sol). La banda sonora también contribuye a la impresión que te lleves en un momento u otro, manteniéndote en constante tensión y a la espera de que ocurra algo.
A lo largo de toda la película aparecen muchos planos diferentes, sin embargo la cámara se mantiene estática la mayor parte del tiempo (a excepción del  travelling que hace cuando se acerca al barco). Sin embargo, la inmovilidad de la cámara queda compensada gracias a esos contrastes y juegos de sombras que hacen la imagen mucho más impresionante y espectacular. Además, el uso de algunos efectos especiales (como cuando las puertas o el ataúd se abren solos, o cuando el vampiro aparece o desaparece de repente) da mucho juego y contribuyen a un mayor impacto visual.
Esta película emplea una técnica que no era muy popular en aquella época, y es el montaje en paralelo. Así, el director va alternando los escenarios y los personajes que aparecen en ellos, dándole mayor dinamismo a la historia y creando conexiones. El ejemplo más claro es cuando el Conde se inclina sobre Hutter para beberse su sangre, pero aparece un plano de Helen en la habitación gritando el nombre de su marido como si sufriera delirios, y en ambas situaciones la acción es simultánea.
Me gustaría señalar que los actores realizan unas interpretaciones algo exageradas, pero de hecho es uno de los rasgos del expresionismo (tal como su nombre indica). El personaje del Conde Orlok y Nosferatu es el que más me ha llamado la atención (como cabría esperar). Aunque en realidad no aparece durante gran parte del metraje, su presencia es casi continua, parece que esté observando todo el rato. Además, su aspecto es perturbador, lo que contribuye a una mayor sensación de angustia. En conjunto, la apariencia y la interpretación de Max Schreck crean a un gran personaje que se queda grabado en la mente. (Quisiera añadir como anécdota que la apariencia de Max Schreck encajaba tan bien con el personaje que apenas emplearon maquillaje al caracterizarle, solo los colmillos y las orejas de punta. Tras el estreno de la película, se extendió la creencia de que el hombre era realmente un vampiro).
Evidentemente, este metraje ha influido en otros filmes, y está presente en otros ámbitos de la cultura popular. Un caso evidente es el remake de la película en 1979, dirigida por Werner Herzog, y es un homenaje a la obra de Murnau. En el año 2000, se estrenó otra película basada en el rodaje de Nosferatu, y de cómo Murnau contrata a un vampiro real (Max Schreck) para el papel del personaje. Este vampiro aparece en una novela gráfica de 2010 llamada Nosferatu, que narra la historia del conde si hubiera vivido en nuestra sociedad. Hay incluso una ópera rock, compuesta e interpretada por José Fors titulada Orlok el vampiro.

FURIA

FRITZ LANG: FURIA (1936)
Fritz Lang nació en Viena en 1890, y no se descubrió como gran director y guionista hasta 1919, cuando escribió y produjo su primera película. Durante su etapa en Alemania rodó obras maestras como las dos partes de Los Nibelungos, Metrópolis o M, el vampiro de Düsseldorf. En 1933 huyó de la Alemania de Hitler para trasladarse a Estados Unidos. Su etapa americana también dio grandes obras a la cinematografía, en esta ocasión cargadas de crítica social y de reflexiones sobre el individuo y la justicia, aunque los criterios comerciales impuestos a Lang incitaron al artista a abandonar los Estados Unidos. Su ingente obra abarcó todos los géneros, excepto la comedia. Murió en Beverly Hills en 1976, a la edad de 86 años.
Esta película, Furia, la rodó cuando trabajaba con la Metro Goldwyn Mayer. De hecho, fue su primer film realizado en Hollywood. Fue dirigida por Fritz Lang, y producida por Joseph Mankiewicz. El guion lo escribieron Fritz Lang  y Barlett Cormack, y está basado en una historia escrita por Norman Krasna. Los personajes con mayor importancia son Spencer Tracy (como Joe Wilson), Sylvia Sidney (como Katie Grant), Walter Abel, Walter Brennan, Bruce Cabot y Edward Ellis.
Este metraje fue rodado en 1936 y cuenta una historia basada en esa misma época. Esos años estuvieron marcados principalmente por la llamada Gran Depresión. Esta crisis se prolongó desde el llamado Jueves Negro (en octubre de 1929) hasta principios de los años cuarenta. Este período marcó el arte (y por extensión, el cine) contribuyendo a la aparición de movimientos que buscaban la evasión de la realidad de la época. Sin embargo, había otra vertiente en esta industria: en lugar de la evasión, hacían una crítica al sistema. Furia  está a medio camino entre ambas caras de ese cine: es uno de los antecedentes del cine negro de los años cuarenta, y la trama principal no gira en torno al sistema desde un punto de vista negativo. Aun así, sí que está presente una crítica, sobre todo al final del rodaje, dirigida al sistema de justicia americano.
Furia cuenta la odisea de Joe Wilson, un ciudadano tranquilo y pacífico que llega a la ciudad de Strand para casarse con su novia Katherine. Es confundido con un criminal, y en todas partes se cuenta y se deforma la realidad hasta que un grupo de exaltados decide quemar la cárcel para matar al que consideran culpable. Dejan sin sentido al sheriff y queman la cárcel, pero Joe sobrevive y hace creer a todos, menos a sus dos hermanos, que murió en el incendio. Wilson, ansioso de venganza, se sirve de la ley para intentar condenar a quienes lo “asesinaron”, pero finalmente hace su aparición en el juicio, salvando a quienes habían intentado asesinarle (no como acto de compasión, sino por volver a su antigua vida) y recuperando el amor de Katie.
Esta película se puede dividir de entrada en dos secuencias: la primera se prolongaría hasta el minuto 45 (aproximadamente), y la segunda incluiría desde ese momento, cuando Joe resulta estar vivo y anuncia su sed de venganza, hasta el final del proceso de juicio. Durante la primera parte de la trama, Joe es un buen hombre; de hecho tiene una riña con sus hermanos por su modo de vida. Sin embargo, más adelante, se deja llevar por la sed de venganza para condenar a aquellos que querían matarle. En una conversación con sus hermanos, admite que se arrepiente de cómo llevaba su vida, de forma honesta. El final está algo forzado, en mi opinión, y ese happy ending resulta un poco incoherente con el resto de la trama y no termina de encajar con el resto del estilo de esa película.
A lo largo de la película, Fritz Lang plasma la condición humana por su lado más oscuro: el odio y la venganza son captados a la perfección, dándole al film ese estatus de obra maestra del cine merecidamente. También hace una crítica al sistema judicial americano, pero esta trama está relegada a un segundo plano y se ve solamente en la segunda mitad de la película.

Voy a hacer mención a dos escenas de la película: la que sucede en la barbería cuando se cotillea sobre la detención de Joe y también cuando en el juicio se muestran las imágenes de los acusados. La de la barbería me llamó la atención por su significado. El barbero admite haber soñado con la idea de cortarles la garganta a sus clientes (tras lo cual el hombre a quien afeitaba sale despavorido) y dice de forma muy inteligente que la diferencia entre un buen hombre y un criminal está en que el criminal pasaría la línea de la tentación de cortarle el cuello a la gente.

La otra escena, cuando se muestran las imágenes de los ciudadanos que “asesinaron” a Joe Wilson, me impactó visualmente: Fritz Lang hace un contraste impresionante entre esas imágenes, en las que se ve la locura a la que se dejaron llevar esas personas, mientras están sentados en el tribunal, encogidos por el miedo y la culpabilidad. Esa antítesis es una de las partes que más me llamó la atención.