F.W. MURNAU: NOSFERATU, EL
VAMPIRO - 1922
Título: Nosferatu, el vampiro
Título original: Nosferatu, eine Symphonie des
Grauens
Dirección: F.W. Murnau
País: Alemania
Año: 1922
Duración: 81 min.
Género: Thriller, Terror, Fantástico,
Expresionismo alemán
Reparto: Max Schreck, Gustav von Wangenheim, Greta
Schröder, Alexander Granach, Georg H. Schnell, Ruth Landshoff, John
Gottowt, Gustav Botz, Max Nemetz, Wolfgang Heinz, Albert Venohr, Eric van Viele
Productora: Jofa-Atelier Berlin-Johannisthal,
Prana-Film GmbH
Dirección: F.W. Murnau
Dirección artística: Albin Grau
Fotografía: Fritz Arno Wagner, Günther Krampf
Guion: Henrik Galeen
Música: Bernd Wilden, Carlos U. Garza,
Hans Erdmann, Hans Posegga, James Bernard, Peter Schirmann, Richard Marriott,
Timothy Howard
Producción: Albin Grau, Enrico Dieckmann
Friedrich Wilhem Murnau nació en Bielefeld,
Alemania, en 1888. Tras el final de la I Guerra Mundial, Murnau comenzó a
dirigir películas de propaganda primero, y largometrajes después. Su
trayectoria se divide entre la etapa alemana y la de Hollywood. Durante la
primera etapa, sus filmes se clasificaban dentro del expresionismo alemán,
siendo uno de sus mayores representantes. De esta época destacan las
películas Nosferatu, El último y Tartufo.
A partir de 1926 se traslada a Estados Unidos, y en Hollywood graba una
película que también pasa a la historia como un gran clásico: Amanecer. Como muchos otros directores
de cine mudo, no tuvo gran éxito con la llegada del cine sonoro. En 1931, con
43 años, muere en un accidente de coche.
Esta
película es la primera adaptación de la célebre novela Drácula de Bram Stoker, que data de 1897. El estudio no contaba con
los derechos de la novela, así que Murnau decidió filmar su propia versión de
la historia (que guarda un gran parecido con la original). Sin embargo, fue denunciado
por la viuda de Stoker, que ganó el juicio y se mandó eliminar las copias de la
película. Afortunadamente, se salvaron algunas copias, con lo que este metraje
llegó a nuestros días (si bien se perdió parte del metraje en las distintas
versiones conservadas).
Nosferatu es una de las primeras películas dentro
del género de terror. Aunque a día de hoy no nos pueda impresionar tanto
(acostumbrados a películas sangrientas o con efectos especiales que en aquella
época no tenían a su disposición), este film tuvo tanto impacto en su época que
fue censurado en muchos países hasta la década de los setenta.
Además de clasificarse como película de terror, Nosferatu es uno de los máximos
exponentes del expresionismo alemán (después de El gabinete del doctor Caligari, de Robert Wiene). Sin embargo, se
diferencia de otros filmes de esta corriente en que gran parte del metraje está
rodado en el exterior, en lugar de en espacios cerrados como se acostumbraba.
Murnau aparece como uno de los máximos representantes del expresionismo con sus
juegos de luces y sombras, que consigue transmitir una visión subjetiva que
transmite angustia y miedo.
Nosferatu
cuenta la historia de Hutter (Gustav von Wangenheim),
un hombre que viaja a Transilvania para visitar al Conde Orlok (Max Schreck) por
cuestiones de trabajo. Una vez allí, se da cuenta del pánico que causa la sola
mención del conde, y es que resulta ser un vampiro. Tras firmar el contrato de
venta de la propiedad, Hutter decide volver en cuanto antes junto a su esposa
Helen (Greta Schröder), para mantenerla alejada del vampiro Nosferatu, que trae
a su paso plagas y enfermedades.
La película se estructura en cinco actos, que
coinciden con las cinco secuencias. Durante el filme se emplean tres filtros de
color distintos, que corresponden con los momentos del día: rojo para el
amanecer, sepia mientras es de día y azul por la noche. Además, el uso de cada
filtro transmite una sensación distinta: mientras que el azul de las noches
transmite angustia e incluso pánico (sobre todo en determinadas escenas), el
rojo da la sensación de que ya no hay nada que temer (cuando Hutter despierta
en la posada, o cuando Nosferatu se deshace a la luz del sol). La banda sonora
también contribuye a la impresión que te lleves en un momento u otro,
manteniéndote en constante tensión y a la espera de que ocurra algo.
A lo largo de toda la película aparecen muchos
planos diferentes, sin embargo la cámara se mantiene estática la mayor parte
del tiempo (a excepción del travelling que hace cuando se acerca al
barco). Sin embargo, la inmovilidad de la cámara queda compensada gracias a
esos contrastes y juegos de sombras que hacen la imagen mucho más impresionante
y espectacular. Además, el uso de algunos efectos especiales (como cuando las
puertas o el ataúd se abren solos, o cuando el vampiro aparece o desaparece de
repente) da mucho juego y contribuyen a un mayor impacto visual.
Esta película emplea una técnica que no era muy
popular en aquella época, y es el montaje en paralelo. Así, el director va
alternando los escenarios y los personajes que aparecen en ellos, dándole mayor
dinamismo a la historia y creando conexiones. El ejemplo más claro es cuando el
Conde se inclina sobre Hutter para beberse su sangre, pero aparece un plano de
Helen en la habitación gritando el nombre de su marido como si sufriera
delirios, y en ambas situaciones la acción es simultánea.
Me gustaría señalar que los actores realizan unas
interpretaciones algo exageradas, pero de hecho es uno de los rasgos del
expresionismo (tal como su nombre indica). El personaje del Conde Orlok y
Nosferatu es el que más me ha llamado la atención (como cabría esperar). Aunque
en realidad no aparece durante gran parte del metraje, su presencia es casi
continua, parece que esté observando todo el rato. Además, su aspecto es
perturbador, lo que contribuye a una mayor sensación de angustia. En conjunto,
la apariencia y la interpretación de Max Schreck crean a un gran personaje que
se queda grabado en la mente. (Quisiera añadir como anécdota que la apariencia
de Max Schreck encajaba tan bien con el personaje que apenas emplearon
maquillaje al caracterizarle, solo los colmillos y las orejas de punta. Tras el
estreno de la película, se extendió la creencia de que el hombre era realmente
un vampiro).
Evidentemente, este
metraje ha influido en otros filmes, y está presente en otros ámbitos de la
cultura popular. Un caso evidente es el remake
de la película en 1979, dirigida por Werner Herzog, y es un homenaje a la
obra de Murnau. En el año 2000, se estrenó otra película basada en el rodaje de
Nosferatu, y de cómo Murnau contrata
a un vampiro real (Max Schreck) para el papel del personaje. Este vampiro
aparece en una novela gráfica de 2010 llamada Nosferatu, que narra la historia
del conde si hubiera vivido en nuestra sociedad. Hay incluso una ópera rock,
compuesta e interpretada por José Fors titulada Orlok el vampiro.